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Todas
las reglas que se deben seguir para que sus rituales tengan los efectos que
usted pretende, y sus invocaciones y plegarias se cumplan.
La magia ha estado presente
en las más grandes civilizaciones de la humanidad. Sus postulados siguen
vigentes hoy en día y responden a leyes inmutables; ya que, como todo en este
mundo, esta ciencia o arte tiene sus normas que la rigen y son iguales, tanto
para el mago blanco como para el negro, el psíquico, el babalawo o el chamán.
Los fundamentos de la magia se basan en la convicción de que, a través de la
voluntad del mago y realizando determinados actos rituales, se puede modificar
la realidad. La magia es una fuerza que se canaliza y se dirige
intencionalmente con determinado fin. Para poder practicarla correctamente, es
conveniente conocer los principios que la rigen. Le decimos cuales son.
EL CAMINO DE LA INICIACIÓN
Quien desee convertirse en
mago debe tener presente que existen seres, fuerzas y espacios desconocidos al
ojo humano. Cuando se inicie en el camino de la magia, tendrá que reconocer que
lo visible es sólo una pequeña porción de la manifestación de lo invisible. El
mago principiante deber reconocerlas distintas fuerzas que lo rodean, los
símbolos sagrados que representan lo invisible y otras cosas fundamentales para
no perderse en un descontrol mental o derivar en actos rituales sinsentido. El
comienzo de la iniciación es conocer el decálogo de un buen mago.
Diez Leyes Inmutables.
Aunque existen muchos tipos de magia, las leyes que las rigen son las mismas; pues el Universo es uno solo, aunque se desdoble en cientos de mi-les de mundos paralelos. Los fundamentos que deben respetarse minuciosamente si se desea practicar magia son los siguientes.
Primera ley: La
unidad del Todo Dios es la mente universal que todo lo contiene. Es el poder
del verbo. La herramienta fundamental del mago es su mente. De ella parten la
imaginación y la voluntad, la fe y la fuerza. En la práctica: Esto se resume en
una frase: Toda palabra, oración o decreto que pronuncie debe hacerlo mentalizando
y visualizando con fuerza aquello que desea realizar. Tenga en cuenta que, por
formar parte del Universo, está unida a l ya toda su energía. El poder de la
fe, la voluntad y el deseo son mayúsculos y la verdadera fuerza de un mago.
¡Úselos!
Segunda ley: Las invocaciones Cuando se realiza un acto mágico, se invoca la
presencia de entidades espirituales para que ayuden a concretarlo. Los ángeles,
los elementa-les, los santos y las representaciones divinas son energías afines
con el hombre, y le ayudan a someter y modificar situaciones terrenas. En la
práctica: Recuerde que una de sus principales herramientas es la devoción.
Realice ofrendas, rezos y devociones a los espíritus guías con quienes se sienta
más identificado. Jamás invoque a demonios o espíritus oscuros.
Tercera ley: La polaridad negativa y positiva. Nadie puede practicar magia si
se halla deprimido, nervioso, ofuscado o furioso. Tampoco puede hacerlo en
malas condiciones de higiene. El motivo es simple: lo negativo atrae lo
negativo. Es la Ley de la Polaridad. En la práctica: Si va a hacer magia, tome
un bao de descarga (puede ducharse parado sobre un colchón de sal gruesa), y
vístase con ropa cómoda y clara. Ordene sus cabellos y mantenga prolijas sus
manos, ya que manipular los ingredientes mágicos.
Cuarta ley: La purificación del templo. Para un mago, su lugar de trabajo es
un templo en el cual cada uno de los accesorios y herramientas debe estar
purifica-do. Esto se hace mediante conjuros de exorcismo para que se alejen las
entidades negativas. En la práctica: Un ejemplo, en el caso del caldero que se
usa para sahumar, se puede decir: Deus moisis, deus Aaron, cus Abraham benedic
et purificahanc creaturam ignis tuo honori prpara-tum ut digna sit complacere
et purificareomnia loca in quibus accensa erit amn.
Quinta ley: Consagración del libro mágico. Todo mago debe tener su propio
libro de hechizos. Conviene que esté encuadernado en cuero (o cartón duro,
madera, cartulina) para grabar a fuego (o pintar) las iniciales de su dueño y
los símbolos mágicos que desee. En la práctica: Procure escribir en el libro
con una lapicera a pluma y tinta. Anote en l todos los hechizos que le hayan
resultado más eficaces. Ser su libro. No lo muestrea nadie. Conságrelo
encendiendo una vela blanca a cada lado y haciéndole una cruz en el lomo con
agua bendita mientras dice: Que este Libro de la Luz sea la fuente de
inspiración para hacer el bien.
Sexta ley: El dominio de los cuatro elementos. Un verdadero mago debe controlar a
los cuatro elementos: Aire, Fuego, Agua y Tierra. Si tiene miedo a alguno
de ellos, no podrá dominarlos. En la prctica: Para hacerlo, cuando los convoque
en sus hechizos, recurra a los 4 ángeles de los Elementos que son, en este orden:
Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel y, también, a los Espíritus de los Elementos:
Cherub (Aire), Serpa (Fuego), Tarsis (Agua) y Haniel (Tierra).
Séptima ley: El secreto. Cualquier acto mágico debe ser secreto. Si se comenta,
pierde su fuerza. En la párctica: Sea reservado. No se olvide de que la magia
es ocultismo (lo oculto) y hermetismo (lo cerrado); no algo para divulgar a los
cuatro vientos, o mostrar a cualquiera.
Octava ley: El devenir del péndulo. Al igual que el péndulo de un reloj, todo
aquello que lancemos al Universo, tarde o temprano, regresar a su lugar de
origen multiplicando aquello que enviamos. En la práctica: Su deseo tiene
límites y esos límites son de dos tipos: uno, el de la libertad ajena; el
segundo, lo que las leyes y los valores esenciales del ser humano nos sea la
que hemos de hacer.
Novena ley: La unidad con la Naturaleza. La Tierra es una entidad
viviente que se expresa a través de plantas, animales, humanos y energías
telúricas diversas. Utilice elementos de la Madre Tierra en sus actos de
magia. Ellos potenciarán sus hechizos. Estudie minuciosamente las energías de
cadagema, planta, etcétera para emplearlas correctamente. En la práctica: Por
ejemplo, utilizar cuarzo rosado para solucionar conflictos amorosos y turmalina
negra para expulsar entidades negativas. Todas las sustancias naturales le
responderán, ya que usted está compuesto de los mismos elementos, dado que:
Todo es uno, como dice la Ley de la Magia.
Décima ley: El principio de simbolismo. Los crucifijos, la estrella hebrea, el
pez, y tantos otros representan de forma material (sobre un objeto físico), una
fuerza o energía perceptible. En la práctica: La historia de los símbolos y sus
significados es una de las herramientas intelectuales más importantes para todo
mago. Aprenda a conocer cada símbolo y lleve consigo aquellos que tengan que
ver con su fe. Le otorgarán mayor poder, ya que estar unido espiritualmente a
fuerzas superiores.
Segunda ley: Las invocaciones Cuando se realiza un acto mágico, se invoca la presencia de entidades espirituales para que ayuden a concretarlo. Los ángeles, los elementa-les, los santos y las representaciones divinas son energías afines con el hombre, y le ayudan a someter y modificar situaciones terrenas. En la práctica: Recuerde que una de sus principales herramientas es la devoción. Realice ofrendas, rezos y devociones a los espíritus guías con quienes se sienta más identificado. Jamás invoque a demonios o espíritus oscuros.
Tercera ley: La polaridad negativa y positiva. Nadie puede practicar magia si se halla deprimido, nervioso, ofuscado o furioso. Tampoco puede hacerlo en malas condiciones de higiene. El motivo es simple: lo negativo atrae lo negativo. Es la Ley de la Polaridad. En la práctica: Si va a hacer magia, tome un bao de descarga (puede ducharse parado sobre un colchón de sal gruesa), y vístase con ropa cómoda y clara. Ordene sus cabellos y mantenga prolijas sus manos, ya que manipular los ingredientes mágicos.
Cuarta ley: La purificación del templo. Para un mago, su lugar de trabajo es un templo en el cual cada uno de los accesorios y herramientas debe estar purifica-do. Esto se hace mediante conjuros de exorcismo para que se alejen las entidades negativas. En la práctica: Un ejemplo, en el caso del caldero que se usa para sahumar, se puede decir: Deus moisis, deus Aaron, cus Abraham benedic et purificahanc creaturam ignis tuo honori prpara-tum ut digna sit complacere et purificareomnia loca in quibus accensa erit amn.
Quinta ley: Consagración del libro mágico. Todo mago debe tener su propio libro de hechizos. Conviene que esté encuadernado en cuero (o cartón duro, madera, cartulina) para grabar a fuego (o pintar) las iniciales de su dueño y los símbolos mágicos que desee. En la práctica: Procure escribir en el libro con una lapicera a pluma y tinta. Anote en l todos los hechizos que le hayan resultado más eficaces. Ser su libro. No lo muestrea nadie. Conságrelo encendiendo una vela blanca a cada lado y haciéndole una cruz en el lomo con agua bendita mientras dice: Que este Libro de la Luz sea la fuente de inspiración para hacer el bien.
Sexta ley: El dominio de los cuatro elementos. Un verdadero mago debe controlar a los cuatro elementos: Aire, Fuego, Agua y Tierra. Si tiene miedo a alguno de ellos, no podrá dominarlos. En la prctica: Para hacerlo, cuando los convoque en sus hechizos, recurra a los 4 ángeles de los Elementos que son, en este orden: Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel y, también, a los Espíritus de los Elementos: Cherub (Aire), Serpa (Fuego), Tarsis (Agua) y Haniel (Tierra).
Séptima ley: El secreto. Cualquier acto mágico debe ser secreto. Si se comenta, pierde su fuerza. En la párctica: Sea reservado. No se olvide de que la magia es ocultismo (lo oculto) y hermetismo (lo cerrado); no algo para divulgar a los cuatro vientos, o mostrar a cualquiera.
Octava ley: El devenir del péndulo. Al igual que el péndulo de un reloj, todo aquello que lancemos al Universo, tarde o temprano, regresar a su lugar de origen multiplicando aquello que enviamos. En la práctica: Su deseo tiene límites y esos límites son de dos tipos: uno, el de la libertad ajena; el segundo, lo que las leyes y los valores esenciales del ser humano nos sea la que hemos de hacer.
Novena ley: La unidad con la Naturaleza. La Tierra es una entidad viviente que se expresa a través de plantas, animales, humanos y energías telúricas diversas. Utilice elementos de la Madre Tierra en sus actos de magia. Ellos potenciarán sus hechizos. Estudie minuciosamente las energías de cadagema, planta, etcétera para emplearlas correctamente. En la práctica: Por ejemplo, utilizar cuarzo rosado para solucionar conflictos amorosos y turmalina negra para expulsar entidades negativas. Todas las sustancias naturales le responderán, ya que usted está compuesto de los mismos elementos, dado que: Todo es uno, como dice la Ley de la Magia.
Décima ley: El principio de simbolismo. Los crucifijos, la estrella hebrea, el pez, y tantos otros representan de forma material (sobre un objeto físico), una fuerza o energía perceptible. En la práctica: La historia de los símbolos y sus significados es una de las herramientas intelectuales más importantes para todo mago. Aprenda a conocer cada símbolo y lleve consigo aquellos que tengan que ver con su fe. Le otorgarán mayor poder, ya que estar unido espiritualmente a fuerzas superiores.
¿Cómo reemplazar los ingredientes?Muchas lectores nos preguntan silos ingredientes de un ritual se pueden modificar. La respuesta es que sí, pero con límites. En algunos hechizos, hay ingredientes difíciles de conseguir. Por ejemplo, usted puede reemplazar:Azúcar negra por mielLavanda por salviaHierbabuena por mentaSal marina por sal gruesaÁmbar por savia frescaAgua de rosas por agua con pétalos de rosaAgua de azahar por agua con flores de naranjoNo tienen reemplazo: el incienso, la mirra, el mastuerzo ni la sangre de draco.
revistapredicciones

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