La verbena es una planta de la familia de las verbenáceas que,
por lo general, alcanza una altura de 60 cm, con los tallos
cuadrangulares y ramificados. Sus hojas son lanceoladas, con diferente
tipo de borde, de toscamente dentadas a profundamente hendidas.
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Propiedades curativas de la verbena
La verbena se ha empleado como remedio desde la antiguedad. Existen
referencias de su uso en la medicina tradicional china para combatir problemas
hormonales femeninos mientras que Dioscóride, en el Siglo I, la utilizaba
como remedio general para multitud de enfermedades.
En la Edad Media se usó la verbena para curar la ictericia y ayudar a
las parturientas cuando la criatura no venía bien; se tomaba como remedio
para aliviar el dolor de muelas y bajar la fiebre e incluso un poco de su
jugo, bebido antes de ir a la cama, se usaba, para asegurar dulces sueños y
evitar terrores nocturnos y pesadillas.
Entre los principios activos, la verbena contiene mucílagos, alcaloides,
taninos, sustancias amargas y verbenalol; este último elemento se ha revelado
muy efectivo en aliviar inflamaciones, dolores y estados de tensión.
En la actualidad, se utiliza la verbena como hierba analgésica,
antiinflamatoria y sedante, pero sus beneficios no terminan ahí; también
estimula el funcionamiento intestinal y posee cualidades astringentes debido al
tanino que posee.
Sin embargo, no se recomienda su uso en embarazadas ni en personas con
hipotiroidismo. A pesar de que se la conoce también como una hierba que
favorece el incremento de leche materna, tampoco se han hecho estudios seguros
sobre su consumo durante el período de lactancia.
Propiedades místicas y rituales mágicos con la verbena
Los sacerdotes de la antigua Roma usaban la verbena para limpiar los
altares de Júpiter. Se barría y purificaba con sus ramas, con las
que también se entretejían, entrecruzadas con hojas de laurel, olivo y mirto,
las coronas de los sacerdotes que oficiaban en los sacrificios. También se
hacía coronas de verbena para recibir y despedir a personas importantes.
Era tan importante la verbena en esa época que muchos pactos
firmados eran golpeados con una rama de esta planta para dar solemnidad al
compromiso, y los soldados la llevaban en sus alforjas para curar las heridas
de guerra.
Los druidas de la Galia o los sacerdotes anglosajones la incorporaban en
sus ceremonias mágicas. Debía ser recogida en verano y, preferiblemente, en la
noche del solsticio de verano. De esa época surgió la creencia
que comer verbena el día de San Juan libraba de la mordedura de la
culebra y prevenía el reuma y todo otro mal.
A lo largo de la Edad Media fue ingrediente necesario en todo tipo de
pócimas. Se colgaba sus ramas en la puerta de las iglesias para
protegerlas del mal, y arrancada con sus raíces en vísperas de San Juan y
colgada en una habitación de la casa garantizaba la felicidad de cuantos vivían
en ella.
La verbena, en la actualidad, es un ingrediente común en las mezclas
de amor y los hechizos protectores. Poner verbena en casa la protege del rayo y
de las tormentas. Salpicar una infusión en su propiedad ahuyenta a los malos
espíritus. También se pone verbena en los inciensos de exorcismo y en las
mezclas para salpicar. Es, además, un ingrediente común en la purificación de
saquitos de baño.
Se utiliza, también, en hechizos de dinero y prosperidad. Si se
entierra en el jardín o se pone dentro de la casa, fluirá la riqueza y las
plantas crecerán mucho.
Se dice que portar la verbena puede brindarle la juventud eterna, si se
pone en la cama, se cuelga alrededor del cuello o se hace una infusión y se
bebe antes de acostarse, no le perseguirá sueño alguno. El vino en el que
durante la noche se haya echado cuatro hojas de verbena maceradas, asegura
amenidad y armonía en las veladas. Nada mejor para hacerse amar que una tisana
de esta planta mágica antes de acudir a una cita.
Si alguien conocido le ha quitado algo, lleve verbena y enfréntese a esa
persona. Con seguridad volverá a recuperar todos los objetos robados.
Si se pone verbena en la cuna de un niño, éste crecerá con una feliz
disposición y ganas de aprender.
El jugo de verbena, untado sobre el
cuerpo, hace que la persona vea el futuro, se le cumplan todos los deseos,
convierta en amigos a sus enemigos, atraiga amantes y esté protegido contra
todo encantamiento. La verbena quemada disipa el amor no correspondido.
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